2018 El voto en blanco: Una expresión política prohibida en Venezuela

En tiempos de elecciones las organizaciones políticas se movilizan para enamorar a la población con mensajes cargados de propuestas. No obstante, existen ejemplos en América Latina de cómo los ciudadanos ejercen su derecho al voto pero utilizando el recurso del voto en blanco, es decir, eligiendo a ningún candidato. Una opción que en el país es negada por parte del sistema electoral

La tradición democrática en las últimas décadas señala que en los momentos de elecciones, las personas tienen que elegir a una opción política representada en una cara, una voz, un mensaje, en una persona. Dependerá del contexto para seleccionar el ganador de esa contienda, pero siempre cumpliendo con el derecho al voto. Sin embargo, en algunos países el desgaste político por parte de los “eternos” partidos alimenta la opción de votar, pero por nadie.

En las últimas elecciones parlamentarias en Colombia, la opción de voto en blanco obtuvo 835.445, según la Registraduría Nacional del país vecino, un número que si se lo regalamos a cualquier candidato para una elección regional en el Zulia, podría alcanzar la gobernación. Es decir, más de 800 mil personas están indignadas con la clase política, pero que sin abandonar su derecho al voto, expresa su descontento de manera civilizada.

El politólogo colombiano, Gilberto Tobón Sanin indicó la diferencia con el voto nulo: “Cuando uno vota en blanco, desde el punto legal o constitucional en Colombia, eso significa que ninguno de los que se presentaron en esta contienda electoral sirven. Si el voto en blancoganaría se tendría que repetir las elecciones sin los mismos candidatos, imagínese que dicha”.

“El voto en blanco es un candidato más, es el candidato de la dignidad”, aseguró Tobón Sanin quien reconoce que esta opción política tiene muy pocas probabilidades de ser el más votado durante cualquier comicio.

“Mi nombre es Esperanza Marchita. Soy de Chihuahua, tierra de mujeres que se han hecho fuertes a base de luchas y abandonos. Tengo 23 años, la juventud me invade tanto como las ganas de participar. Quiero contarles el origen de mi nombre y por qué deben de escribirlo en la boleta electoral, si quieren anular su voto”, así se describe la primera candidata ficticia en unas elecciones de México.

El centro de investigación y capacitación, Somos Propuesta Cívica, promovió el voto por Esperanza Marchita, una candidata no registrada para la contienda electoral que en el 2009 alcanzó el 5,7% de los votaciones, para unas legislativas en México, de acuerdo a la cifras oficiales del Instituto Nacional Electoral.

“Si usted quiere tachar la boleta en favor de un candidato en vez de anular su voto o de votar por “Esperanza Marchita”, hágalo. Está en su derecho. Piense, sin embargo, en que probablemente jamás volverá a ver al diputado por el cual votó porque -en este sistema democrático trunco y parcial- usted no le importa. Él o ella dirá que lo representa cuando en realidad no podrá hacerlo”, se describe en un panfleto que tiene por nombre por qué votar por Esperanza Marchita.

Panorama.-

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: