¿Cómo transcurrió la vida del valerano durante 97 horas sin electricidad?

A ciegas se caminaba de noche
Foto: Cortesía Reuters

La vivencia más desestabilizadora del país por electricidad duró 97 horas, en las cuáles el valerano sin posibilidad de laborar, trasladarse, realizar compras, ir al banco, comunicarse por algún dispositivo u otra ocupación debió recurrir a viejas prácticas, para entretenerse junto a su familia

Segundos más, segundos menos pasaban las 4:40pm del jueves siete de marzo cuando se produjo el mayor colapso eléctrico del último quinquenio.
Al caer la tarde los trabajadores regresaron a sus hogares, cerraron sus puertas las instituciones y comercios excepto los que tenían planta eléctrica portátil, que funcionan a gasolina.
La primera noche no preocupaba tanto, no era la primera vez y quizás al día siguiente todo marcharía con normalidad. Sin luz y sin señal telefónica comenzaba la desorientación y desinformación en Valera.
Unos fueron a clases y a laborar pero regresaron al no haber luz ni agua en las instituciones como en Plata Dos y Plata Tres, otros cumplieron horario hasta medio día y quiénes quisieron aprovechar el Día de la Mujer para hacer diligencias o compras, no pudieron; la mayoría de las personas no salió de sus casas.

En Santa Cruz padecen por agua todo el tiempo
Foto: @yoerli2017


Recolectar agua, era la segunda angustia del valerano quién además de no tener electricidad, no cuenta con agua regular; está fallando desde hace meses y en sectores como San Luís, Santa Cruz, El Valle, Plata IV, El Milagro, Las Travesías y El Gianni el sacrificio es diario: buscar agua en envases, tanques, pipas o comprarla a cisternas.
Sin actividad bancaria la gente se quedaba sin dinero en efectivo, las estaciones de servicio tampoco dispensaban gasolina y el transporte desapareció; el centro de la ciudad parecía de película zombie.
Los niños correteaban por las tardes en la calle, cerraban el paso frente a sus casas y jugaban, de igual manera en las placitas se instalaron las mesas de dominó, ajedrez, damas chinas y ludo.

Al llegar la noche lo único posible era conversar
Foto: Cortesía El Estímulo


Al caer la noche del viernes la preocupación era una sola: la comida. Las neveras y refrigeradores se deshielaban y la única opción era salar y cocinar.
Cuando se cumplen 48 horas sin luz estalla la ciudad: cacerolazos, caravanas de motorizados y una concentración frente a Corpoelec Valera en la avenida Bolívar, entre calles 5 y 6 hizo del sábado nueve de marzo un agitado y anormal día.
El pueblo hizo la protesta y elevó la queja del peligro evidente ante la falta de electricidad, sobre todo para los enfermos en hospitales y clínicas, pacientes renales y con tratamientos y operaciones urgentes que ha dejado un saldo fatal.
No estaban operativos los puntos de venta, seguía la ciudad a oscuras y sin actividad comercial.
Las amas de casa se las ingeniaron con lo que había en sus alacenas para preparar los alimentos, mientras a los niños se les pasaba el día en la calle y solo la lluvia vespertina los hacía regresar a sus casas.
Niños y adultos perdieron la pena y además de aprovechar la lluvia para jugar, se bañaron al aire libre. La naturaleza hizo lo que no cumple Hidroandes, el chorro que descendía de un techo en una esquina se convirtió en regadera pública, así se vio en San Luís y Lazo de la Vega.

Los pequeños disfrutaban de la lluvia, al no tener agua en sus casas.
Foto: Cortesía


El domingo la obligación de muchos, ir a la misa o al culto reunió a los fieles como es habitual; sin micrófonos ni instrumentos musicales se celebraron los encuentros religiosos mientras que en las viviendas, se preguntaban una y otra vez cuál sería el menú del almuerzo dominical.
Arepas con zanahoria, pollo frito, pescado, yuca asada, carne molida, plátano maduro, suero y cualquier vegetal en la nevera debió cocinarse. Después de 72 horas seguidas sin electricidad los alimentos no aguantaban un día más, por lo cual todo se sacó de las neveras, alacenas y refrigeradores se preparó y comió.
Dónde se quedaron sin gas armaron un fogón, con leña de árboles caídos o quemados colocaron la base para la olla de la sopa dominguera, como por ejemplo en el Barrio Rafael Caldera.
Mientras hervía la sopa, los niños, jóvenes y adultos colmaron la cancha del sector.

En canchas, calles y placitas jugaron los niños todas las tardes
Foto: Cortesía Lente Regional

Por lo menos 30 personas estuvieron allí aprovechando el tiempo con los pequeños y liberando estrés con el deporte, durante toda la tarde. Ese día la lluvia fue de casi dos horas y la noche estuvo fresca, posiblemente otro alivio desde el cielo dónde Papá Dios observaba el desespero, en los hogares venezolanos.
Llegado el turno de laborar el 11 de marzo fue casi nulo, el centro de la ciudad sin actividad y las clases fueron oficialmente suspendidas hasta el miercoles 13 de marzo.
Por bondad de terceras personas y ante la necesidad de comunicación y conectividad, en el centro de Valera y Barrio El Milagro cargaban los teléfonos y computadoras portátiles, a través de plantas eléctricas. Grupos de 7 personas reunidas alrededor de una ensordecedora planta por al menos media hora, era una clara señal del servicio de carga que dio alivio para que la gente pudiera comunicarse con sus familiares después de 4 días.
Dónde no se pararon nunca fue en el mercadito de frutas y verduras del centro, entre avenidas 5 y 6; el poco efectivo que circulaba en la ciudad era allí, por lo cual quién contara con unos miles de bolívares llevaba lo más necesario para comer.
La electricidad alegró a los caraqueños el lunes, como siempre suelen ser los primeros en recibir los servicios que son para todos los venezolanos, y posterior a ello las operaciones electrónicas se reactivaron.
Abrieron los comercios asistidos por planta eléctrica, sobre todo abastos, supermercados y distribuidoras dónde los puntos de venta comenzaron a funcionar; era cuestión de suerte que se concretara la transacción y así fue como poco a poco, los valeranos pudieron comprar algún alimento y llevar a sus hogares, entre ellos harina, huevos, mantequilla, pasta, aceite, sal y arroz.
Había poco transporte y al no tener posibilidad de pagar un pasaje, la poca gente que había en la ciudad hacía largas caminatas.
Solo las estaciones de El Bolo, Punto de Mérida y Santa Inés contaban con planta eléctrica para hacer posible el despacho de combustible, y las colas eran como las del año pasado.
El bullicio de la comunidad represada en sus viviendas y sectores era latente. Chistes, vulgaridades, juegos de mesa, la lluvia, el fútbol, la pelotica de goma, la bicicleta, el dominó y otras ocupaciones mantuvo distraídos a los valeranos.
La tarde del lunes llovió fuertemente, el aguacero pudo calmar el clima y los incendios forestales de San Rafael y la carretera vieja Valera-Motatán que se negaban a apagar y contaminaron por un mes, el aire de las comunidades en la zona metropolitana.
El reloj casi marcaba las 5:30pm y los gritos que retumbaron la cuadra no se debía al gol anotado por La Vinotinto, la luz había regresado y los bombillos encendidos en los portales de las casas lo confirmaban.
«Mamá prendame el televisor» «Pongan a llenar la lavadora» «Por fin llegó la luz» y otras frases vulgares atribuídas al Presidente Maduro formaban el coro a viva voz, que celebraba la electricidad después de 97 horas. No se hizo esperar el resonar de cacerolas.
La cancha, placita, calles y veredas quedaron inhóspitas en cinco minutos. Los pequeños soltaron las pelotas, bicicletas y juegos de mesa para ir por el televisor, la computadora, tablet, teléfono y videojuegos como antes.
Cuatro horas más tarde la electricidad se burló de la gente y se marchó.
Este martes el amanecer fue soleado y sin electricidad en gran parte de la ciudad, mas no en San Luís y La Beatriz por citar algunos dónde sí hubo luz.
La ciudad recobra movilidad ante la necesidad de los alimentos, la gente hace colas desde tempranas horas porque las neveras están vacías.
A las 6:30 de este martes 12 la luz visita a los valeranos y hasta este momento persiste, van al menos tres fallas de voltaje pero sin interrupción.
Esta ha sido la experiencia más fuerte en cuánto a servicios públicos, que ha afectado a todo el país dejando consecuencias gravísimas e irrecuperables, entre ellas la vida de muchas personas.

Entre tanto la empresa Corpoelec no está realizando cobranzas ni cortes de servicio, desde la mitad del año pasado.

Información difundida por @corpoelec_truj

Patricia Araujo

Corresponsal de Comunidad Valera estado Trujillo Premio Municipal de Periodismo Pompeyo Oliva 2019 Estamos para servir. Contáctanos patriciaperiodistavalera@gmail.com

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