Conozca quién fue alias «El Colombiano» en Trujillo

En medio del ambiente de campo, en la zona panamericana trujillana, sector El Jobo creció Anderson Anronio Pérez (28) apodado “El Colombiano” porque trabajaba con productores de esa nacionalidad, pero él era del municipio Carache.
Al tener razonamiento de adolescente se dejó seducir, por el mundo criminal y con fines de obtener poder y dinero comenzó una historia de extorsión, robo de vehículos, negocios con sustancias ilícitas, armas, granadas y asesinatos, de quiénes se negaban a su ley.

Inicios
Para asegurarse implementar un estado ilegal, en su territorio se armó «hasta los dientes» con fusiles, escopetas, y granadas fragmentarias, el ícono de un líder criminal. Y al menos 30 muchachos, los convirtió en sus piezas de ajedrez, para el negocio delictivo, sus finanzas y seguridad.

Su arsenal estaba conformado por una Glock 9mm; la llamada pajiza, una escopeta calibre 12mm; y se le llegó a ver hasta un Fal 7.62; una Uzi 9mm y obviamente las granadas.


Desde el año 2012 el apodo «El Colombiano» se escuchaba en la zona panamericana, entre Carache, Candelaria, Pampán y José Felipe Márquez Cañizález, inclusive Miranda, Andrés Bello, La Ceiba; parte de Baralt en el estado Zulia y Lara. De manera oficial su primer antecedente criminal, ante la ley venezolana quedó asentada en el mes de septiembre del año 2013.
Para 2016 su apodo estaba creado «El Colombiano» y allegados estaban ligados a todo tipo de irregularidades, desde el robo hasta el homicidio.

Su eterno rival fue alias «El Piojo» el lugarteniente de Carache, y la confronta fue tan cruenta y radical, que «El Colombiano» mató al papá de «El Piojo» y después éste acabó con la vida, del progenitor de «El Colombiano».

Siguieron las bajas en ambos bandos, incluyendo familiares, amigos, vecinos, clientes, funcionarios y delatores.
El jovencito de tez blanca y contextura delgada, sonrisa desencajada, que solía usar gorra y un bolso negro de medio lado, y en cada mano un arma, extendió su poder al encontrar alianzas con otro grupo delictivo cercano al área metropolitana del estado Trujillo: «Los Venegas».

Aliados
Esta amplia red delictiva estuvo radicada en la parroquia Jalisco de Motatán; y habría sido con el liderato de alias «El Gato» Johan Gil cuándo se unieron fuerzas haciéndose más grande el estado criminal, que inclusive consiguió múltiples víctimas fatales en Valera, Motatán, Urdaneta y Boconó. Sumándose hombres con intenciones similares como «El Mono», «Culo e’ Pato», «Bambi Aguao», «El Goajiro», «El Cacique» y «Pata e’ Guaje» por nombrar algunos. Todos ahora fallecidos.


La marca de «El Colombiano» fue la más sangrienta, la peor conocida hasta este momento; la orden no solo fue asesinar por incumplimientos de pagos de extorsión, negarse a «colaborar», delatarles o meterse en su territorio, sino que debía ser con ensañamiento y crueldad, por lo cual los desmembramientos hicieron que toda la región fuera presa del terror y pánico con su presencia.

Víctimas
Entre el 2013 y 2017 ocurrieron los crímenes más cruentos jamás pensados, mutilaciones y desmembramientos, a machetes y puñales acompañados de una lluvia de balas fueron característicos; era así que lograban mantener a raya la obediencia de la población, y a raya de igual manera a los enemigos y miembros de otras bandas.
No importaba quién fuera el culpable de su molestia, cuándo se sentía ofendido por cualquier razón enviaba a su escuadrón de la muerte, y cobraban la vida de inocentes familiares. Ingresaban a sus casas, los asesinaban, mutilaban y arrojaban en diferentes sentidos, las partes de los cadáveres. Si podían mataban a dos o tres personas, el terror lo lograron implementar.

Uno de los homicidios más cruentos ocurrió en Candelaria, en agosto de 2016


Centenares de delitos graves como asesinatos, extorsiones, asaltos a vehículos de carga, robos a comercios, tráficos de drogas y robos habría cometido él y su escuadrón criminal, hasta hace poco.
Con el auge del reino criminal y de terror, de igual manera quiso llevar «la fiesta en paz» con otros grupos delictivos en la zona baja, dónde también disputaban territorio y poder: «Los Cáscaras», «Los Viatas» y «El Cagón». A ratos de acuerdo y otros de enfrentamientos se la pasaban, entre todos los grupos hamponiles mencionados, según variaciones de estrategias y conveniencias.
«El Colombiano» siempre tenía una cédula falsa, y así en múltiples ocasiones burlaba a los organismos de seguridad; sin embargo la movilización «a gusto y sus anchas» sobre todo por las noches, dieron la impresión de una especie de protección por parte de algunos oficiales.
De esta parcialidad con el líder negativo, por parte de ciertos funcionarios de varios organismos, otro grupo hacía lo posible por rastrear y capturar a «El Colombiano» y múltiples enfrentamientos resultaron con bajas criminales, que obligaron al prenombrado a cambiar continuamente de lugar para pernoctar.
Por años le siguieron la pista Fapet, GNB, PNB y Cicpc encontrando sus guaridas, las mujeres que lo acompañaban por días y noches, pero este siempre lograba escapar hacia las hermosas y tupidas montañas de Carache y Candelaria, con cuevas y bosques que conocía desde niño, como la palma de su mano; esa fue una gran estrategia a su favor, por lo cual costó años que dejara las montañas, porque allí era indetenible e imperceptible.

Fueron las Fapet quiénes hicieron la mayoría de los dispositivos de seguridad, que dio como resultado las eliminatorias de los cuadros de confianza, del muchacho de El Jobo. Así neutralizaron definitivamente a «El Luigi», «El Fresa», «Culo e’ Pato», «Pata e’ Guaje» y el suceso dramático, que paralizó a Motatán cuándo fue abatido alias «El Mono» en las residencias La Florida, después de asesinar a dos Cicpc y un GNB, el 6 de agosto de 2016.

Esa vez llegó un comando de la Brigada de Acciones Especiales (BAE) de Caracas ante la situación extrema que se suscitó, por la negativa de «El Mono» a entregarse. La brigada actuante derribó las paredes del apartamento dónde se encontraba, para neutralizarlo por completo.


Según fuentes policiales «El Colombiano» tenía una enfermedad, y requería atención médica constante, por ello cuándo no la conseguía aquí, pasaba a otro estado como Zulia o Carabobo, inclusive iba a Colombia.
Con el enfrentamiento del día de ayer, luego del robo de un vehículo y situación de rehenes, en una casa del barrio Los Samanes de Valencia, estado Carabobo llegó a su fin alias «El Colombiano» quién fuera el más temido criminal del estado Trujillo.

Nadie ha precisado la cantidad de muertes a su nombre, los años de zozobra y angustia de las familias dedicadas al agro en la panamericana trujillana, los recursos pagados a cambio de permanecer con vida, los comerciantes extorsionados, las propiedades invadidas o tomadas a la fuerza, pero sobre todo el trauma por las pérdidas irreparables, de personas inocentes.

Parte de «Los Venegas» fueron aliados de «El Colombiano»

Patricia Araujo

Corresponsal de Comunidad Valera estado Trujillo Premio Municipal de Periodismo Pompeyo Oliva 2019 Estamos para servir. Contáctanos patriciaperiodistavalera@gmail.com

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