Le perforó hasta un ojo mientras la mataba a puñaladas por dejarlo

Heridas en el rostro, en el pecho, en el cuello. La ira de César Enrique Chourio Chávez, de 40 años, quedó plasmada en el cuerpo de Lorena Lisseth Rivas Pitre, de 19 años. La mató luego de que ella decidiera terminar definitivamente la relación amorosa. Tardó seis días en cumplir con su última amenaza de muerte.

Como un ladrón Chourio ingresó a la casa de su ex, en el barrio Las Marías, parroquia Francisco Eugenio Bustamante, en el oeste de Maracaibo. Esperó sigilosamente a que el ama de casa retornara de la casa de una vecina. La dejó entrar al patio y al escuchar el crujir de la cerradura le cayó encima. Ocho veces le asestó un cuchillo, detallaron los oficiales en su reporte.

Los gritos despertaron a la comunidad, a la familia de Lorena y a los inquilinos de su familia. Chourio al verse descubierto se apuñaló en el abdomen. Pero esto no impidió que los vecinos intentaran lincharlo y luego lo entregaran a la Policía. Los oficiales brindaron auxilio a los dos heridos. A ella la trasladaron a una clínica, donde murió. Él permanece bajo custodia policial en el Hospital Universitario de Maracaibo.

En la calle 64C familiares y amigos lloran por su desenlace. Todos piensan qué será de los tres hijos de Lorena, la última de apenas de dos años, e hija del homicida. Desde hace un año, Lorena, quien trabajaba como bedel en una escuela, intentaba forjarles un mejor futuro.

Jessika Ferrer / Corresponsalía Zulia.-

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