Que dice el libro Bolton sobre Venezuela

EFE.-

Algunos extractos: «Poco después del ataque de drones en agosto, hablamos de Venezuela y Trump me dijo: ‘Hazlo’. Se refería a acabar al régimen de Maduro».

«Trump me insistió que quería una opción militar para Venezuela».

«Yo expliqué porqué la fuerza militar no era una opción, sobre todo por la oposición a la idea en el Congreso. Yo estaba convencido de que podíamos lograr los objetivos trabajando con los oponentes de Maduro».

«Nosotros no jugamos ningún rol en asistir o alentar la oposición a asumir la presidencia interina. Ellos vieron esta como su última oportunidad. Ya estaba todo listo y nosotros debíamos decidir cómo responderíamos. ¿Sentarnos y observar? Pedí a Claver-Carone que lo apoyáramos».

«Cuando le informé a Trump, le frustró que le hablara de solo un ‘posible’ cambio en Venezuela. Me pidió que publicara una declaración a mi nombre y no de él. Lo hice».

«Yo sugerí el primero de octubre de 2018 declarar a Venezuela un ‘Estado patrocinador del terrorismo’».

«Todos queríamos tomar un paso decisivo (sancionar al sector petrolero de Venezuela), menos el secretario del Tesoro Mnuchin. Él quería hacer poco o nada, argumentando que si actuamos, eso llevaría a Maduro a nacionalizar lo poco que quedan de las inversiones de EEUU en petróleo»

«Teníamos una muy buena oportunidad para derrocar a Maduro y era posible que no se repitiera si no se tomaban las medidas. Pompeo estuvo de acuerdo en que no podíamos permitir que se repitiera el error de Obama en 2009, cuando no hizo nada ante las protestas en Irán».

«Incluso la OEA, una de las organizaciones internacionales más moribundas (y eso ya es decir demasiado), fue despertada para ayudar a Guaidó».

«El simple hecho de que Guaidó estuviera libre me mostraba de que había un chance. Necesitábamos la decisión de Trump de sancionar y reconocer a Guaidó como legítimo presidente cuando cruzara el Rubicon el 23 de enero».

«Trump no pensaba que Maduro cayera, diciendo que era ‘muy inteligente y muy fuerte’, lo que me sorprendió, dando sus comentarios previos sobre la estabilidad del régimen».

«(En la víspera del 23 de enero) el ministro de la defensa Vladimir Padrino y el canciller Arreaza se habían acercado a la oposición, tentativamente explorando cuál era la propuesta de amnistía de la Asamblea Nacional».

«Trump quería la seguridad de que en una Venezuela post-Maduro, ni Rusia ni China se seguirían beneficiando de las reservas de petróleo de Venezuela y de acuerdos ilícitos con el régimen de Maduro y Chávez».

«Trump acordó reconocer inequívocamente a Guaidó, para lo cual Pence, quien estaba en la reunión, estaba listo. Luego Trump añadió: ‘Quiero que él diga que será extremadamente leal a los Estados Unidos y a nadie más’».

«Trump aún quería una opción militar (…) Y esa es una prueba de lo que algunas personas pensaron que era un chiste, cuando Trump luego comentó que yo lo estaba reteniendo. Él decía la verdad sobre Venezuela».

«Trump me llamó a las 9:25 am del 23 de enero para decirme que el borrador que había preparado para publicarse cuando [Guaidó se juramentara] era ‘hermoso’, agregando que, ‘casi no digo eso’».

«La primera señal de problema de Trump llegó la noche luego del 23 de enero cuando me llamó para decirme: ‘No me gusta donde estamos’, refiriéndose a Venezuela. A él le preocupó la conferencia de prensa de Padrino, diciendo, ‘toda la Fuerza Armada apoya a Maduro’».

«’Yo siempre he dicho que Maduro es duro. A este chico, Guaidó, nadie nunca ha escuchado de él’, me dijo Trump. Yo le expliqué que los militares se habían quedado en los cuarteles y que oficiales de alto rango se le habían acercado a la oposición».

«Todo estaba aún en juego y mientras más tiempo pasaba, era más probable que se fragmentaran los militares, que era lo que nosotros realmente necesitábamos».

«Secretario Kim Breier quería que esperáramos 30 días para imponer sanciones, lo que era una completa locura. Al principio no me lo tomé con seriedad, pero el argumento de Breier empezó a expandirse».

«Si yo tuviera que ser cínico, diría que Breier y su oficina trataban de subvertir nuestra política de presión».

«Por fin íbamos a anunciar las sanciones en conferencia de prensa de la Casa Blanca, pero me llamaron a la Oficina Oval primero (…) Trump me preguntó que si podíamos enviar 5000 tropas a Colombia en el caso de ser requeridas (algo que anoté en mi bloc amarillo)».

«Le dije a Trump que iba a chequear con el pentágono. ‘Ve y diviértete con la prensa’, me dijo. Lo que hice cuando mi bloc fue captado por la cámara y generó miles de especulaciones (semanas después, el canciller colombiano me regaló notas legales para que no se me agotaran)».

«Me preocupaba que nuestro Gobierno no viera el sentido de urgencia. Había, en todo el Gobierno, una obstrucción, heredada principalmente del Gobierno de Obama, que en 8 años no vio a Venezuela, Cuba o Nicaragua como adversarios».

«Mientras se acercaba el 23 de febrero, corrían rumores de que el comandante del Ejército Suárez Chourio anunciaría públicamente que abandonaría a Maduro. Esos rumores los habíamos escuchando antes, pero el ingreso de la ayuda humanitaria sugería que ahora podía ser cierto».

«No me pareció una buena idea que Guaidó cruzara la frontera el 23 de febrero por diferentes razones. Era dramáticamente peligroso: política y físicamente».

«La operación del 23 de febrero simplemente fracasó (…) Para la noche, pensé en que la oposición había hecho muy poco para tener éxito. Me decepcionó que los militares no respondieron como hubiera querido. Y me sorprendió que ni Guaidó ni Colombia tenían alternativa».

«Entendimos después de que había especulaciones de que los colombianos se habían quedado frío, temiendo un enfrentamiento militar para el que no estaban preparados. ¿Es que acaso a nadie se le ocurrió eso?».

«El 3 de marzo, Trump me dijo: ‘Guaidó no tiene lo que se necesita… Aléjate un poco de eso, no te involucres tanto’».

«Las negociaciones de la oposición con el régimen permitieron que nos diéramos cuenta de que las fisuras que buscábamos estaban emergiendo (…) Nosotros queríamos mostrar que hablábamos en serio sobre la amnistía. Esto era realpolitik. Había que tragarse algunos sapos».

«Era mejor liberar a los venezolanos que mantenernos apegados a ‘principios’ que los mantuvieran oprimidos. Por eso fue que tuiteé que le deseaba a Maduro un retiro tranquilo en la playa. No me gustaba la idea, pero era preferible a que siguiera en el poder».

«Evidencia de división en el régimen pudo haber provocado el arresto de dos asesores de Guaidó, particularmente su jefe de gabinete, Roberto Marrero».

«Bajo las circunstancias adecuadas, los militares aun pueden perfectamente derrocar al régimen, no solo a Maduro, y permitir el regreso de la democracia. Lo que ahora obstaculiza principalmente la salida de Maduro, es la presencia cubana y el apoyo financiero ruso».

Sobre el 30 de abril, escribe Bolton: «Entendía que la secuencia era que la Corte Suprema declarara ilegal a la Constituyente; Maduro renunciaría; los militares reconocerían a Guaidó; la Asamblea sería reconocida y se mantendría el Tribunal de Moreno».

«Para la víspera del 30 de abril, yo solo pensaba en los errores cometidos: Guaidó dejando el país, el fracaso de febrero de la oposición y Colombia».

«Pompeo me llamó a las 5:25 am el 30 de abril y me dijo que había movimiento en Venezuela. Leopoldo López acababa de ser liberado. Pompeo dijo que Padrino se había reunido con Guaidó y que planeaba pedirle a Maduro la renuncia».

«Guaidó y López dijeron que estaban en La Carlota. Luego nos enteramos de que esto era incorrecto. Es más, reportes de que los militares que apoyaban a Guaidó habían capturado estaciones de radio y televisión, resultaron también ser falsos».

«Todos con los que se negoció, entre ellos Moreno, se retractaron porque pensaron que la operación se había lanzado demasiado temprano. Toda la evidencia demuestra que quienes estaban a cargo ese día eran los cubanos, que informaron a Maduro».

«Las cosas no suelen salir como planeadas en las revoluciones; pero en Venezuela, ese día, todo se desmoronó. Estábamos muy frustrados, principalmente porque estábamos en Washington y no sabíamos de los acontecimientos en tiempo real».

«Maduro se ocultó en Fuerte Tiuna. Y aún debatimos si se quedó ahí varios días por su seguridad o porque estaba retenido (por los cubanos, que tenían razones para preocuparse)».

«No queda duda de que el 30 de abril fue una derrota de la oposición (…) Putin le aseguró a Trump que Rusia no tuvo nada que ver con los eventos en Venezuela. Lo más que Rusia ha hecho ha sido venderle armas a Venezuela, dijo Putin».

Información recopilada por el Periodista Orlando Avendaño en su cuenta de twitter @orlvndoA

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