Se cumplen tres años del cierre de la frontera colombo-venezolana

El 19 de agosto de 2015, el presidente de Venezuela tomó la medida. Las condiciones de Norte de Santander siguen siendo difíciles, publica La Opinión.

Se cumple el tercer año del cierre de la frontera por parte del gobierno venezolano y, aunque hay avances en identificación, atención humanitaria, y apoyo a los inmigrantes, las condiciones de Norte de Santander siguen siendo difíciles, en especial porque el flujo migratorio no se detiene desde el 19 de agosto de 2015, exacerbado en el último año por la carencia de condiciones de vida digna en Venezuela.

Las necesidades sin resolver, según autoridades regionales, se concentran en tres sectores: controles antes y durante el tránsito de inmigrantes; política pública incluida en el Plan Nacional de Desarrollo, y recursos destinados a lo que requieren los territorios afectados por el fenómeno migratorio.

Juan Carlos Cortés, secretario departamental de Fronteras, afirma que la base debe ser la política pública “porque las soluciones que se están dando son de corto plazo, y se necesita que sean definitivas”, debido a que “las personas que están radicadas en el país ya hacen parte de los municipios y los departamentos”.

La política implicará destinación de recursos para asuntos esenciales que resuelvan las necesidades de los inmigrantes, entre ellos, salud, educación, seguridad alimentaria, vivienda, e integración sociolaboral.

Para ello, si bien se reconoce que los recursos del Gobierno Nacional serían insuficientes, desde Norte de Santander se conmina a dar una destinación más acertada a la cooperación internacional, según expresa Cortés.

“Pienso que a la cooperación internacional hay que darle un orden, y que sean los territorios los que digan cuáles son sus necesidades, en qué se debe invertir, y eso debe estar en cabeza de la Cancillería”, afirma.

Según el funcionario, son los departamento y municipios los que conocen hacia dónde se deben orientar los recursos para que sean eficientes y que, al final, “se vea la cooperación”.

Así, se evitaría el asistencialismo o la repetición de ayudas, y los apoyos generarían verdadero impacto, en el sentido de generar empleo, proyectos productivos, fortalecer a los municipios y salir de la crisis que afrontan retornados colombianos, familias mixtas y venezolanos.

La Patilla.-

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